TALLER DE MUSICOTERAPIA

TALLER DE MUSICOTERAPIA CON PERCUSIÓN

Se trata de un taller de Musicoterapia impartido entre los días 12 de noviembre de 2014 y 11 de febrero de 2015 en la Asociación Navarra Padres con Hijos Espina Bífida (ANPHEB) con sede en Berriozar.

La actividad se ha realizado con una frecuencia de dos horas semanales, de las cuales una es aplicada a infantil y la otra a adultos.

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En la sesión infantil el grupo lo forman tres alumnas ( María, Maialen y Naroa) a las que se incorpora esporádicamente algún compañero familiar de la asociación.

María se desplaza en silla de ruedas y Naroa es todavía un bebé y acude al taller con su madre.

La idea es utilizar la música, la percusión, para expresar y comunicar a la vez que motivados por el ritmo desarrollamos la capacidad motora.

Las sesiones comienzan con música de baile para activar e introducirnos en la actividad.

María escucha la música y mueve los brazos y el cuerpo. Unas veces la coloco en el suelo y otras prefiere permanecer en la silla, pero siempre acoge la música con movimientos y cara alegre.

Maialen se muestra tímida y mira lo que hacemos. Tras motivarle se incorpora a la actividad con soltura, incluso dando saltos y palmas.

Naroa permanece en el colchón de agua junto a su madre, unas veces abstraída y otras observándonos.

Cuando tocamos instrumentos, María siempre elige el mismo tambor de inicio, aunque al avanzar la sesión vamos intercambiando con los compañeros. Maialen prefiere los platillos a los tambores. A Naroa le damos una pequeña maraca que parece gustarle.

Naroa suele “explorar” si le acerco un tambor y tiene momentos de participación moviendo la maraca. En ocasiones responde a las palmadas e intenta cogerme las manos y sonríe.

María y Maialen intentan seguir las consignas. Lo hacen sin orden, aunque procuran seguir el ritmo.

Actividades, como dibujar con música o expresión corporal son bien acogidas por todo el grupo.

La práctica con instrumentos resultó bastante caótica. Quizás son demasiado pequeños para mantener un ritmo compartido.

En general se observa una actitud participativa y sensación de diversión.

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La sesión de adultos la componen Mar y Arantxa.

Mar tiene limitación motriz por lo que lleva aparatos en las piernas y Arantxa se desplaza en silla de ruedas.

La premisa de trabajo es activar cuerpo y mente y divertirnos con la música.

Empezamos las sesiones con respiraciones y estiramientos para pasar después a la práctica con instrumentos.

Hemos realizado variedad de ejercicios con tambores, cubos, xilófono, panderetas, claves, etc.

En la práctica, se observa que Arantxa tiene facilidad para captar ritmos sencillos.

Mar se desenvuelve mejor en lateralidad derecha.

En acompañamiento de canciones, ambas eligen tambor – algunas veces lo cambiamos por pandereta o claves – y tocan con soltura aunque en momentos se pierde el pulso rítmico. Tengo que añadir que el “tempo” mejoró notablemente según avanzaron las sesiones e incluso realizamos pruebas con metrónomo aceptables.

En las improvisaciones hay intervención espontánea de todo el grupo; al principio mecánica o repetitiva y al avanzar en la actividad, más libre.

Hemos realizado ejercicios que incluyen movimiento rítmico de piernas dentro de la capacidad y en las dos alumnas ha sido satisfactorio. Con el paso de las sesiones también mejoró mucho la interrelación de golpeo con manos y pies.

Tanto Mar como Arantxa han mostrado expresividad en ejercicios de ritmo.

Finalizamos las sesiones con relajación con música suave: Mar tumbada en camilla y Arantxa en cama de agua. Experiencia bien acogida.

He observado un grado de participación muy positivo en todas las actividades del taller.

JOSE JAVIER LANDA. MUSICOTERAPEUTA.